No consigues eliminar tu barriga

Por que no consigues eliminar tu barriga?

La grasa que se acumula alrededor del abdomen

Cumple una importante función: proteger tu estómago, tu intestino y el resto de órganos de la zona. Pero si la acumulación es excesiva puede ocasionar importantes problemas de salud.

La obesidad abdominal es el tipo de sobrepeso más peligroso. La grasa visceral genera hormonas adiposas y adipocinas, marcadores químicos que viajan por el torrente sanguíneo y los órganos causando inflamación, que es en última instancia lo que provoca problemas cardiovasculares y diabetes. Según una investigación dirigida por el doctor Selcuk Adabag y publicada recientemente en la revista Heart, las personas con obesidad abdominal son más propensas a sufrir una parada cardiaca o padecer muerte súbita.

Para eliminar la conocida como barriga cervecera (aunque no tenga nada que ver directamente con el consumo de esta bebida), debemos cuidar nuestra alimentación, y seguir un plan de ejercicio destinado a tal fin. Pero, sobre todo, debemos evitar cometer estos 10 errores muy comunes que, como explica Camille Noe Pagán en Health, nos impiden eliminar nuestra barriga.

1. Estás siguiendo una dieta baja en grasas

A estas alturas todos deberíamos tener claro que las grasas no son tan malas como pensábamos y es un error sustituirlas por carbohidratos. Para acabar con el sobrepeso abdominal es importante tener una dieta rica en ácidos grasos monosaturados, como los que encontramos en los frutos secos, el aceite de oliva o el aguacate.

La ventaja de las grasas saludables es que tienen un enorme poder saciante, lo que nos ayuda a llevar una dieta saludable sin pasar hambre. Y esto es decisivo para llevar una alimentación saludable.

2. Te sientes triste

Según un estudio reciente del Rush University Medical Center, las mujeres con síntomas de depresión tienen una tendencia mucho mayor a padecer obesidad abdominal. Esto se debe, principalmente, a la relación de la depresión con una menor actividad física y unos hábitos alimenticios poco saludables. La buena noticia es que se trata de una relación de doble sentido. Podemos aliviar los síntomas de la depresión comiendo mejor y, sobre todo, haciendo ejercicio, que puede ser incluso más eficaz que los antidepresivos.

3. Abusas de los alimentos procesados

Los carbohidratos refinados y los azúcares añadidos, presentes en muchos más productos de los que pensamos, provocan un aumento de los niveles de azúcar en sangre lo que acelera la producción de insulina. Esto no sólo puede llevarnos a padecer diabetes, además hace que el hígado acumule grasa en el abdomen. En la medida de lo posible, es recomendable primar el consumo de productos frescos. Si te cuesta, trata al menos de comer vegetales en todas las comidas, lo que te ayudará a estar más saciado y no caer en la comida basura.

4. Te olvidas del magnesio

Este mineral regula más de 300 funciones de nuestro cuerpo y, según explica Noe Pagán, su consumo es importante para mantener a raya los niveles de azúcar e insulina. El magnesio está presente en los frutos secos, los cereales y las legumbres, por lo que no podemos descuidar el consumo de estos.

5. Estás enganchado a los refrescos light

Un estudio reciente, publicado en la revista Obesity, mostró que las personas que beben habitualmente refrescos light tienen un porcentaje mayor de grasa en sus barrigas. ¿Por qué ocurre esto? Las personas que los consumen tienden a subestimar las calorías que están “salvando” y acaban siendo indulgentes con lo que comen. En definitiva, el tipo de refresco elegido no va a hacer que la hamburguesa XXL con la que lo estás acompañando engorde menos.

6. Te encanta la carne

Es importante recordar que no todas las grasas son iguales. En un experimento, un grupo de científicos suecos introdujo en la dieta de los participantes 750 calorías extra. La mitad de los voluntarios las consumieron a través de ácidos grasos poliinsaturados y la otra mitad a través de ácidos grasos saturados. Después de siete semanas, el segundo grupo había acumulado el doble de grasa visceral.

Es importante que nuestra dieta contenga grasas, pero hay que evitar que están sean saturadas, para lo que es importante cortar el consumo de carnes rojas y embutidos y primar el de pescado y carnes magras (como el pollo o el conejo).

7. Bebes demasiado

Aunque el alcohol no tiene porque provocar un exceso de grasa abdominal, su consumo excesivo sí, tanto en hombres como en mujeres. Beber sin moderación ralentiza nuestra habilidad para obtener energía: baja los niveles de glucemia, interfiere en la absorción de vitaminas y minerales y dificulta el consumo metabólico de las grasas. La mayoría de los estudios epidemiológicos consideran como consumo moderado una ingesta de 20 a 40 gramos de alcohol, esto es entre 2 y 5 cañas y 2 o 3 copas de vino al día.

8. Eres mujer, tienes más de 50 años y no haces ejercicio

Los cambios hormonales relacionados con la menopausia, que aparece en torno a los 50 años, hacen que se acumule más grasa en la barriga y que sea más difícil eliminarla. Sólo el ejercicio físico puede ayudar a eliminarla. Y el yoga puede ser la mejor opción. Un estudio de 2012 realizado entre mujeres postmenopáusicas mostró que realizar una hora de yoga tres veces a la semana permite perder un centímetro y medio de envergadura abdominal en sólo 16 semanas.

9. No comes suficientes alimentos de colores vivos

Puede parecer una extravagancia, pero no lo es. Sólo las frutas y verduras tienen colores vivos, y es porque están repletas de vitamina C, que ayuda a reducir el cortisol, la hormona del estrés. Un estudio reciente publicado en The Journal of Nutrition mostró que las personas que comen más alimentos rojos, naranjas y amarillos tienen barrigas menos turgentes.

10. No estás haciendo el ejercicio adecuado

No todo el ejercicio físico es igual de eficaz para adelgazar. Recientes estudios han demostrado que para reducir la grasa abdominal es mejor compaginar ejercicios relajados con breves minutos de otros intensos y activos que estar durante más tiempo haciendo un ejercicio ligero. Es lo que se conoce como entrenamiento interválico de alta intensidad, y ya existe suficiente evidencia científica como para afirmar que es, de momento, la mejor estrategia de que disponemos para perder barriga.